
Frutas tropicales y hortalizas deshidratadas
En 2007 el Ing. Marcelo Gerez -especialista en energías alternativas- detectó que las frutas deshidratas (mango, banana y papaya) que se consumían en el país provenían de Tailandia, Indonesia y Brasil. Allí decidió invertir en la elaboración de una planta para deshidratar frutas de la zona subtropical de Salta. Su proyecto obtuvo ese mismo año el primer premio en el concurso "Ideas Proyecto Innovadoras" organizado por el Gobierno de esa provincia. Hoy su empresa produce frutas y hortalizas deshidratadas y está en un proceso de expansión, con enormes proyecciones de crecimiento, tanto a nivel nacional como en el exterior.
¿Cuál es el concepto fundamental de la empresa?
La intención es darle valor agregado a la producción agrícola de la zona subtropical salteña, destacando sobre todo la producción doméstica de frutas. En esa zona, tanto el mango como la papaya crecen en forma espontánea, además de otras frutas como la guayaba, la chirimoya y la zopota. El valor agregado se logra a través de una técnica sustentable, que no requiere un costo energético elevado. Nos llevó un año montar la planta y ponerla a punto para producir con el nivel de calidad que deseábamos. Durante el 2008 trabajamos para probar los secaderos y obtuvimos el certificado de calidad del producto.
Recién este año armamos el sotck para salir a la venta y ya estamos comercializando a dietéticas y distribuidoras en el interior del país.
¿Cómo se realiza la deshidratación de la fruta?
Se trata de un proceso mixto. En una primera etapa se realiza un secado por vía húmeda llamado secado osmótico, donde la fruta una vez pelada, se sumerge en un jarabe (agua y azúcar) de cuatro a seis horas. Este proceso no altera las características organolépticas ni los valores nutricionales y logra extraer hasta un 35% de humedad. Luego las frutas se introducen en túneles de lecho fluidizado, que trabajan por aire caliente utilizando fundamentalmente energía solar y gas natural en el invierno. Se realiza en absoluta oscuridad para que no se produzcan cambios fotoquímicos en la producción. Nuestra intención es certificar esta clase de fruta como libre de agroquímicos.
¿Qué productos ofrecen al mercado y durante cuánto tiempo se conservan?
Comercializamos pulpa de mango, de banana y de papaya deshidratada, tomates, berenjenas, pimientos y zapallitos deshidratados.
Además en los próximos meses prevemos deshidratar frutos tropicales como zopota, guayaba, ananá y chirimoya, entre otros. Estos productos se conservan durante doce meses. Pasado ese tiempo va a depender del lugar donde se los guarde, porque son higroscópicos, es decir que ganan la humedad ambiente. Sin embargo presentan una ventaja con respecto a otros productos porque no requieren cadena de frío.
¿Qué uso tienen las hortalizas deshidratadas?
Tienen una aplicación directa en gastronomía.
Hay una tendencia mundial hacia la alimentación sana que incorpora el uso de frutas y vegetales en las comidas. El problema es que las hortalizas implican un trabajo y tiempo para lavarlas, pelarlas y cocinarlas, tiempo que hoy no tienen las mujeres que están fuera de su casa. Estos productos se adecuan a las necesidades, ya que necesitan sólo una inmersión en agua durante tres o cuatro horas y están listos para el consumo habitual.
¿Qué planes tiene para el futuro de la empresa?
En estos momentos estamos realizando un proyecto para producir guayaba y zopota, frutas típicas de la zona. No pudimos lanzar al mercado la producción de zapota porque aún no figura en el Código Alimentario Argentino y la tramitación lleva tiempo. Ya hicimos el análisis fisicoquímico que corresponde en nuestro laboratorio, llevamos la muestra al INIQUI (Instituto de Investigaciones para la Industria Química), y ahora estamos en gestión con la sede del Ministerio de Salud de Salta. Asimismo queremos seguir expandiéndonos, estamos construyendo una nueva batería de seis secaderos y capacitando gente para aumentar el plantel de trabajo.


